Laboratorio del instinto

Pau Waelder, 2007

Publicado en Art.es ( 20 de abril del 2007 )

Mónica Fuster, RAONS FORADEDES , Galería Maior .

Es la primera vez que la Galeria Maior presenta una exposición de forma simultánea en sus dos espacios (Palma y Pollença), y la ocasión lo merece: una selección de los trabajos recientes (2003-06) de la artista mallorquina Mónica Fuster (Palma, 1967), quien bajo el título Raons foradades recoge destacadas muestras de una obra que, como ella misma afirma, pretende crear una especie de laboratorio transitable en donde nada permanece estable.

En ella se aprecia cómo sus ideas fluyen sin fisuras de un medio a otro, del dibujo a la escultura, el video, la instalación, la fotografía, suscitando en cada soporte aquello que tiene de maleable, líquido e impermanente, generando formas orgánicas que parecen haber brotado por naturaleza propia, fundiendo taxones en personajes híbridos surgidos de algún oscuro tratado alquímico. Y como buena alquimista, Mónica Fuster se nutre de diferentes disciplinas y somete sus creaciones a procesos exógenos: traza el dibujo con luz, narra la escultura con imagen y sonido.

Raons foradades, o motivos de la intuición, son los que mueven a esta artista que hace del dibujo el medio para indagar en el inconsciente y extraer de él formas esenciales. Trabajando a partir del instinto, de la naturaleza animal bajo la dermis humana, la artista desarrolla un diálogo con sus fuentes de inspiración que va de la toma de muestras (en el libro táctil-sonoro Huellas y Señales: Animales de otros mundos, de 2004) a la generación de especies (por ejemplo en la serie ¿Te deja ser feliz el animal que llevas dentro?, de 2005-06), todo ello articulado a través de un lenguaje propio que mantiene su coherencia en todos los medios por los que transita.

En una sencilla vitrina blanca, un guante de boxeo levita ingrávido junto a una pequeña escultura que representa la cabeza de un boxeador. Mónica Fuster prosigue ahora su investigación alquímica experimentando con la naturaleza de la propia gravedad, intento poético por liberar de su peso a la escultura.